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Libro de otras Oraciones:
VISITA A JESÚS SACRAMENTADO

1)ORACIÓN PARA TODAS LAS VISITAS

¡Oh dulcísimo y amantísimo Señor! Tú conoces mi flaqueza y la necesidad que
padezco, en cuántos males y vicios estoy abismado, cuántas veces me veo agobiado, tentado,
turbado y amancillado. A Ti vengo por remedio, a Ti acudo por consuelo y alivio. Hablo a quien
todo lo sabe, a quien son manifiestos todos los secretos de mi corazón, y a quien sólo me
puede consolar y ayudar perfectamente. Tú sabes los bienes que más falta me hacen y cuán
pobre soy en virtudes. Mírame aquí delante de Ti, pobre y desnudo, pidiendo gracia e
implorando misericordia.

2)COMUNIÓN ESPIRITUAL

Venid Jesús mío a mi corazón para fortalecerlo, a mi alma para santificarla, a mi
entendimiento para iluminarlo y a mi voluntad para fijarla: venid, Señor, venid, disponed de mí
como queráis y haced que se cumpla siempre en mí vuestra santísima voluntad. Amén

3)ESTACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Se reza la estación al Santísimo diciendo tres Padrenuestros y Ave Marías y uno por el
Santo Padre diciendo antes de cada uno

Viva Jesús Sacramentado; viva y de todos sea amado.

Y al final de ellos:

Sea por siempre bendito y alabado el Santísimo Sacramento del Altar, y la pureza
inmaculada de María Santísima Madre de Dios y Señora nuestra concebida sin mancha de
pecado original. Amén.

4) VISITA

Puedes leer y meditar durante un rato un texto del evangelio, de un libro espiritual o
ayudarte con el texto de Quince minutos ante Jesús Sacramentado

5) ORACIÓN FINAL

Virgen Santa María, guía y Reina mía, vengo a acogerme al seno de vuestra
misericordia y a poner desde este momento para siempre mi alma y cuerpo bajo vuestro
amparo y protección especial, confío y pongo en vuestras manos todas mis esperanzas y
consuelos, todas mis penas y miserias, así como el curso y el fin de mi vida, a fin de que por
vuestra santa intercesión y vuestros méritos todas mis obras sean hechas según vuestra
voluntad y con el objeto de agradar a vuestro Divino Hijo. Así sea. (De San Luis Gonzaga.)




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Respuestas recibidas: 3
  • Anahi Silveyra Torres dice:

    pido sus oraciones para que Dios llene mi vida de bendiciones, perdone mis debilidades, me dé la gracia de seguir adelante, de confiar en él. para que ayude a las personas que mas necesitan de su misericordia.

  • magdalena rodriguez dice:

    traera esperanza y devocion

  • ROSY dice:

    BUEN DÍA QUIERO COMPARTIRLES QUE LA ORACIÓN DE 15 MINUTOS CON JESÚS SACRAMENTADO YA ME REGALÓ 2 MILAGROS, PIDE Y SE TE DARÁ!

    QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO

    No es preciso hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, hermanos o amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.

    Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón más especialmente ama? Y para ti, ¿necesitas alguna gracia? Hazme si quieres una lista de tus necesidades, y ven léela en mi presencia. Dime francamente que sientes soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente… ; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias.

    No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad, y poco a poco se vieron libres de ellos. Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte !

    ¿Traes ahora mismo entre manos algún Proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿qué deseas? ¿qué quieres que haga por tu hermano, amigo, o superior? ¿qué desearías hacer por ellos? ¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tu prójimo, amigo, a quien amas mucho, y que viven quizá olvidados de Mí? Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.

    ¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame alma desconsolada tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién lastimó tu amor propio? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición. ¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.

    ¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadizas se alejan de ti sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación. ¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de ella como a un buen amigo? Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho sonreir tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado.

    Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: ¡Gracias, Padre mío, gracias! El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.

    ¿Tampoco tienes Promesa alguna para hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no. Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado? ¿de privarte de aquel objeto que te dañó? ¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación? ¿de no tratar más aquella persona que turbó la paz de tu alma ? ¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?

    Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio… ; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.

    Recomendación: Lea todos los días pida a Dios con gran fervor, en nombre de Jesús y verá grandes milagros



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