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······· Pide Oraciones ·······

Libro de otras Oraciones:
A Santa Ana

Oh dulce, digna, gozosa madre de María, yo (se dice el propio nombre), confiado en tu piedad, me ofrezco a ti por completo y me propongo honrarte. Por amor a tu santísima hija,
dígnate aceptar mis servicios.
Ayúdame, oh Madre de la Madre,
en toda circunstancia, sea de alma o de cuerpo.




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Libro de otras Oraciones:
Para obtener la salud

¡Oh Santo y Divino Espíritu, creador y renovador de todas las cosas, Vida de mi Vida. Con María Santísima te adoro, te doy gracias y te amo!
Tú que eres dador de Vida y vivificas todo el universo, consérvame la salud; líbrame de las enfermedades que la amenazan y de todos los males que la acosan.
Con la ayuda de tu gracia, prometo usar siempre mis fuerzas para gloria de Dios y bien de mi alma y para servir a mis seres queridos.
Te pido también que ilumines con tus Dones de ciencia e inteligencia a los médicos y a todos los que se dedican al cuidado de los enfermos; que descubran las verdaderas causas de las enfermedades que amenazan la vida, y encuentren y apliquen los remedios más eficaces para defenderla y sanarla.
Oh Virgen santísima, Madre de la vida y Salud de los enfermos, a ti confío mi humilde oración. Dígnate, Madre de Dios y Madre nuestra, apoyarla con tu poderosa intercesión.

Amén.




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Libro de otras Oraciones:
Habla a mi corazón.

Ven, oh Espíritu Santo,
habla siempre a mi corazón,
o, al menos, si te place callar,
que tu mismo silencio me hable.
Porque sin Ti estoy siempre en peligro
de seguir mis propios errores
y confundirlos con tus enseñanzas.




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Libro de otras Oraciones:
Ven, Oh Luz Verdadera

Ven, oh luz verdadera. Ven, vida Eterna. Ven, misterio escondido. Ven, tesoro sin nombre. Ven, realidad inefable. Ven, persona incognoscible. Ven, gozo incesante. Ven, luz sin ocaso.
Ven, esperanza de todos los que deben ser salvados. Ven, despertar de quienes se han dormido. Ven, resurrección de los muertos. Ven, oh poderoso, siempre haces y rehaces y transformas con tu solo querer. Ven, oh invisible, inasible, impalpable. Ven, Tú que permaneces siempre inmóvil y en cada instante te mueves todo entero y vienes a nosotros que yacemos en los abismos, oh Tú que estás por encima de los cielos. Ven, oh Nombre querido y repetido por doquier; pues a nosotros nos está absolutamente vedado expresar su ser y conocer su naturaleza.
Ven, gozo eterno. Ven, corona inmarcesible. Ven, púrpura del gran rey, nuestro Dios. Ven, cintura cristalina incrustada de perlas. Ven, paso ligero. Ven, vestido imperial. Ven, mano real poderosa.
Ven, Tú a quien mi alma desea y siempre ha deseado. Ven, Tú, el Solo, a mi alma solitaria, pues ya ves que estoy solo. Ven, Tú que me has apartado de todo y me has hecho solitario en este mundo. Ven, Tú mismo que en mí te has convertido en deseo, Tú que has encendido mi deseo de Ti, el absolutamente inaccesible. Ven, mi aliento y mi vida. Ven, consuelo de mi humilde corazón. Ven, mi gozo, mi gloria, sin fin.




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Libro de otras Oraciones:
Oh Dios, fuerza del débil.

Oh Dios, fuerza del débil, consuelo del afligido,
amigo del solitario: no dejes que la pena abrume a tus hijos,
ni la angustia del corazón les separe de Ti.
Concédeles que en la paciencia de la esperanza
y la compañía de Cristo puedan seguir a tu servicio y viviendo santamente,
hasta que finalmente alcancen plenitud de vida ante tu rostro,
por Jesucristo Nuestro Señor.




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