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Libro de otras Oraciones:
DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ (Los Siete Domingos)

Aunque la devoción de los Siete Domingos de S.José puede practicarse durante todo el año ,
lo más usual es realizarla durante los siete domingos que anteceden a la fiesta del santo, 19 de
marzo.
(Después de cada dolor y gozo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Domingo 1º

Al querer abandonar a María ignorando el Misterio de la Encarnación, dolor que se templó por
la aparición del Ángel cerciorándole de la dignidad de María que era Madre sin mengua de su
virginidad.

Domingo 2º

Al ver nacer a Cristo pobre y despreciado, dolor que se templó por la aparición de los Ángeles
y la adoración de los pastores.

Domingo 3º

Al ver la primera sangre de Jesús en la circuncisión, gozo al imponerle el glorioso nombre de
Jesús, nombre sobre todo nombre.

Domingo 4º

Al oír la profecía de Simeón en el Templo, gozo al saber que mediante la Pasión se habían de
salvar las almas.

Domingo 5º

Al huir desterrado a Egipto con Jesús y María, gozo al ver caer a tierra los ídolos de Egipto.

Domingo 6º

Al volver a Nazaret con temor por Arquelao, gozo al ser tranquilizado por el Ángel.

Domingo 7º

Al perder al Niño Jesús en Jerusalén, gozo al encontrarle en medio de los Doctores.




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Oración destacada
DIOS TE SALVE, REINA Y MADRE

ORO

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros,
esos tus ojos misericordiosos.
Y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, OH piadosa,
OH dulce Virgen María!
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos
de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.




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Libro de otras Oraciones:
LA DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS

Decía Jesús: ¿ De qué aprovechará al hombre ganar el mundo si pierde su alma?

Y esas palabras repetía San Ignacio de Loyola, recordando que el negocio más
importante es el de alcanzar la eterna salvación.

¿Quieres salvarte? Encomiéndate a la Virgen María, que suplicando a su Divino Hijo es
omnipotente. Pídele su protección como Madre, rezando <> TRES
AVEMARÍAS.

En recuerdo de los privilegios con que la enriqueció la Santísima Trinidad (el poder que
le otorgó Dios-Padre, la sabiduría que le comunicó Dios-Hijo, y la misericordia de que la colmó
Dios-Espíritu Santo).

La Virgen Inmaculada prometió a Santa Matilde y a o

santos, que quien rece diariamente las TRES AVEMARÍAS, tendrá su auxilio durante la
vida y su especial asistencia a la hora de la muerte.

Rezar así:

1ª María, Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal! Por el poder que te concedió
el Padre Eterno.

Ave María…

2ª Por la sabiduría que te concedió el Hijo.
Ave María.. .

3ª Por el amor que te concedió el Espíritu Santo.
Ave María…

Gloria…




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Libro de otras Oraciones:
DEVOCIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

Dios nuestro Señor, por su gran amor a los hombres, dispuso que su Hijo, al hacerse
un hombre, naciera, se formara y viviera en una familia humana como la nuestra. Y así fue para
que la Sagrada Familia de Nazaret sirviera de guía, modelo, consuelo y alegría de todas las
familias cristianas, cualquiera que fuera su condición humana. Hoy, cuando vemos sitiada y
puesta en grave peligro la que se llama, porque lo es, la primera célula de la sociedad humana,
la familia, los cristianos hemos de sentirnos particularmente inclinados a imitar todas las
virtudes que resplandecieron en aquella santísima Familia constituida por Jesús, María y José.

Consagración de las familias cristianas a la Sagrada Familia

PREPARACIÓN

Por la señal + de la santa Cruz…

Para que nuestra consagración sea más agradable a la Sagrada Familia, Jesús, María
y José, purifiquemos antes nuestra alma de pecados y faltas haciendo de todo corazón un Acto
de contrición.

ACTO DE CONSAGRACIÓN

Oh Jesús, Redentor nuestro, que habiendo venido a iluminar al mundo con la doctrina y
con el ejemplo, habéis querido pasar la mayor parte de tu vida, humilde y sujeto a María y a
José en la pobre casa de Nazaret, santificando a aquella Familia que había de ser el modelo de
todas las familias cristianas; acoged benigno la nuestra, que ahora se dedica y consagra a vos.
Dígnate protegerla, guardarla y establecer en ella tu santo temor, con la paz y concordia de la
caridad cristiana, para que imitando el ejemplo divino de tu Familia, pueda alcanzar toda
entera, sin faltar uno solo, la eterna bienaventuranza.

María, Madre de Jesús y Madre nuestra, con tu piadosa intercesión haz que sea
aceptable a Jesús esta humilde ofrenda, y obtenednos su gracia y bendición.

OH san José, custodio santísimo de Jesús y de María, socórrenos con tus plegarias en
todas las necesidades espirituales y temporales, a fin de que en unión con María y con vos,
podamos bendecir eternamente a nuestro divino Redentor Jesús.

R. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
OREMOS. Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como
maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo: concédenos, te rogamos, que, imitando sus
virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el
hogar del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.
INVOCACIONES
Jesús, José y María, te doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.




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Libro de otras Oraciones:
CREDO (Apostólico)

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder
de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos
al tercer día resucitó
de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios, Padre
todopoderoso.
Desde allí ha de venir
a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.




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