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Libro de otras Oraciones:
NOVENA DE LOS 24 GLORIAPATRIS A STA. TERESA DE LISIEUX

ORIGEN

El R. P. Putigan, sacerdote de la Compañía de Jesús, el día 3 de diciembre de 1925
comenzó una novena en honor de Santa Teresita del Niño Jesús, pidiendo a la milagrosa
Santita una gracia importante. Con esta intención comenzó a rezar durante la novena 24 Gloria
Patri en acción de gracias a la Santísima Trinidad por los favores y gracias concedidos a Santa
Teresa del Niño Jesús durante los 24 años de su existencia terrena. Pidió el Padre a Santa
Teresita que le diera una señal de que su novena era escuchada, y esta señal sería recibir él
de alguien una rosa fresca y entreabierta. En el tercer día de la novena, una persona busca al

P. Putigan y le ofrece una linda rosa bermeja.
El día 24 de diciembre del mismo año el Padre comenzó una segunda novena, y pedía
ahora, como señal, una rosa blanca. En el cuarto día de la novena, una Hermana, enfermera
del hospital, le trajo una linda rosa blanca diciendo:

- Aquí está una rosa que Santa Teresita envía a Vuestra Reverencia. Sorprendido,
pregunta el Padre.
-¿De dónde viene esta rosa?
- Fui a la Capilla, donde se encuentra adornada una bella imagen de Santa Teresita dice
la Hermana-, y al aproximarme al altar de la Santita, cayó a mis pies esta rosa. Quise
colocarla de nuevo en el jarrón, pero me acordé de traerla a Vuestra Reverencia.

El P. Putigan, S. J., alcanzó las gracias pedidas en la novena y resolvió propagar -la
formando una cruzada de oraciones en honor de Santa Teresita.

LA NOVENA

Puede hacerse la novena de los 24 Gloria Patri en cualquier época, pero es preferible y
mucho más ventajosa hacerla del 9 al 17 de cualquier mes, a fin de participar en la comunión
de oraciones de los que la hacen.

Rézanse, durante los nueve días solamente, 24 Gloria Patri a la Santísima Trinidad, en
acción de gracias por los favores y gracias con que enriqueció el alma de Santa Teresa del
Niño Jesús durante los 24 años que ella vivió en la tierra, pudiendo, si se quiere, usar la
siguiente fórmula u otra semejante:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os agradezco todos los
favores, todas las gracias con que enriquecisteis el alma de vuestra sierva Teresa del
Niño Jesús durante los 24 años que pasó en la tierra, y por los méritos de tan querida
Santita, concededme la gracia que ardientemente os pido, si fuere conforme a vuestra
santísima voluntad y para salvación de mi alma. Amén.

Pídase la gracia que se desea conseguir. Rézanse en seguida los 24 Gloria Patri,
pudiendo añadirse a cada Gloria Patri la Jaculatoria:

Santa Teresita del Niño Jesús, ¡ rogad por nosotros! o bien la del final de la
novena.

I N V O C A C I O N E S (se contesta: Ruega por nosotros)

Santa Teresita del Niño Jesús Florecita de Jesús
Hija predilecta de María Esposa fiel de Jesús
Madre de innumerables almas Ejemplar de santidad
Milagro de virtudes Prodigio de milagros
Virgen Prudente Heroína de la fe
Ángel de caridad Violeta de humildad
Mística pasionaria Mística pasionaria
Lirio purísimo del Carmelo Flor selecta de la Iglesia
Rosa deshojada de amor Mártir de amor
Encanto de cielos y tierra Mensajera de la paz
Patrona de las misiones Sembradora de rosas
Maestra de Infancia Espiritual Abogada de los Sacerdotes

Vos que pasáis el cielo haciendo el bien sobre la tierra
Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas.




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Libro de otras Oraciones:
NOVENA DE LAS NUEVE AVEMARÍAS

Una de las más divulgadas devociones marianas, en petición de la salvación eterna a
la hora de la muerte. Figura también, en la que se organiza en Méjico, precediendo a la
Navidad con motivo de las tradicionales “Posadas”.

Se inicia, cada día, con el rezo del acto de contrición, que dice:

Postrados en vuestra presencia, ¡OH adorable Trinidad!, te bendigo y doy gracias por
el inefable misterio de la Encarnación en el vientre de la más pura de las vírgenes, víctima
propicia de la Divina Justicia por el mundo pecador, he aquí al más ingrato de los pecadores,
que confundido y avergonzado reconoce tu amor infinito y ardentísima caridad, te adora,
bendice y alaba a vos que desde el vientre purísimo de María te entregases a padecimientos,
menosprecios y vejaciones, siendo inocente y aún te fijáis en mí con ojos de misericordia, en
mí, el más indigno de tu perdón, por haber ultrajado vuestra santidad y grandeza a cambio de
los innumerables beneficios que me habéis prodigado. ¡Oh Salvador que a redimirme viniste de
la esclavitud del demonio! Padre que, olvidando mis locuras y extravíos, me busca, me llama y
ofrece a cambio de tanta ingratitud: Amor y bienaventuranza eterna. Pequé y me pesa en el
alma haberte ofendido. Aumentad, Dios mío, mi arrepentimiento y dadme la fuerza eficaz para
odiar el pecado y perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Seguidamente se reza el llamado ofrecimiento:

Os ofrecemos estas nueve avemarías. ¡Oh castísima Virgen y Madre de Dios!, en
memoria de vuestra gloriosa maternidad y por todas las virtudes con que el Altísimo adornó
vuestra alma, te ruego no miréis en mí la miseria e indignidad que me revisten, atended sólo al
honrosísimo título de Madre de Dios, título que, llenándonos de regocijo y consuelo, nos
infunde la esperanza de que en la hora final, olvidándose de nuestras ingratitudes, sólo
recordarás que como Madre del Salvador, quien en su agonía te hizo depositaria de su
misericordia para que la tuvieses con los pecadores, en esa tremenda hora, te pedimos la uséis
con nosotros, acordaos en ella, que suplicantes imploraremos vuestra asistencia, cuya
memoria nos bastará, pues sabemos que nunca quien vuestro auxilio implora será
desamparado y así confío en obtener la gracia de recibir en mi pecho a vuestro Divino Niño
Jesús Sacramentado, gracia que será la señal de mi perdón y prenda segura de la vida eterna.
Amén.

Inmediatamente después se recita la Letanía de la Santísima Virgen, que se cierra con
la siguiente oración:

Bajo tu amparo nos acogemos, ¡oh Santa Madre de Dios!; no desprecies nuestras
súplicas en las necesidades; antes líbranos de los peligros, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar as promesas
de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Y a continuación se reza la oración que corresponda, precediendo a las nueve
avemarías

PRIMERA JORNADA

Virgen María!, que, por cumplir el mandato de un soberano de la tierra, obligada te
vises a partir en compañía de vuestro casto esposo José de Nazaret a Belén, atendiendo al
edicto del César, de que se empadronase toda persona residente en su imperio, y decir lugar
de origen para futuros tributos que deberían pagar, por vuestro ejemplo, humilde Reina, te
ruego reaniméis mi fe para que también, sumiso y obediente, pueda cumplir con el mandato de
nuestro Soberano del Cielo. Amén.

SEGUNDA JORNADA

¡Oh Virgen Santísima!, así como vos sufriste los rigores de la intemperie llevando en
vuestro vientre virginal al Divino Jesús hecho hombre, yo, alabándote y venerándote, te ruego
me enseñéis a soportar miserias e incomodidades, desprecios y pobrezas, y que mi esperanza
se robustezca para seguir vuestras huellas en las jornadas de la virtud. Amén.

TERCERA JORNADA

¡Oh Reina de los Ángeles!, comunicad a mi alma, ¡oh Inmaculada Concepción!, la
fortaleza con que soportases las penalidades de vuestra tercera jornada llevando por toda
compañía a vuestro esposo, José, y a los ángeles celestiales que, en coro, cantaban y
bendecían al Hijo de vuestras puras entrañas, para que con vos pueda yo continuar mi
peregrinar en esta tierra. Amén

CUARTA JORNADA

¡Oh Madre mía! Así como vos soportases miseria, vejaciones y desdeñosas
negativas cuando sin desmayar posada implorabas en esta jornada, transmítenos, ¡oh Virgen
Santísima!, esa misma sumisión y humildad vuestra, para que a mi alma no tienten las
vanidades del mundo y que mi corazón sólo dé albergue al amor puro, piadoso y sencillo hacia
vuestra Sagrada Familia. Amén.

QUINTA JORNADA

¡Oh, cándida paloma Madre y Reina celestial, que a vuestra llegada a Belén, tras la
búsqueda de alojamiento, presurosa te dispusiste a cumplir el mandato que ahí te llevaba , con
este ejemplo de sumisión que me as, encáuzame en el camino de la obediencia también y
sujétame a la voluntad de vuestro Hijo para que se vigorice mi espíritu y avive el fuego de mi
amor y no dejéis, Madre mía, que vacile mi fe. Amén.

SEXTA JORNADA

¡Reina soberana!, que soportases las duras fatigas de tan cruenta jornada de Nazaret
a Belén, de puerta en puerta pidiendo posada, que todos te negaban sin haber encontrado
humilde asilo por fin, ¿por qué no he de soportar yo penalidades de la vida para alcanzar la
gracia de encauzarme por el camino de la virtud y conseguir el mirarte eternamente en la
gloria? Amén.

SÉPTIMA JORNADA

¡Rosa mística!, y purísima de aroma celestial que en esta jornada, a falta de albergue,
con abnegación inefable, sumisa aceptases por asilo la solícita oferta de vuestro santo esposo,
que sólo conducirte podía a una gruta, morada y refugio eventual de pastores que ahí, con sus

rebaños, se guarecían contra lluvias e inclemencias del tiempo. Vos que todo esto soportases,
dadme paciencia para soportar amarguras terrenas. Amén.

OCTAVA JORNADA

¡Oh Santísima Virgen, oh Reina Inmaculada!, se acerca el feliz momento en que, con
resignación sin igual, daréis a luz al Redentor del mundo, considera que, a pesar del
sufrimiento del ya cercano alumbramiento, aún solícita ayudases a vuestro amante esposo a
limpiar de inmundicias el lugar que ni para bestias era digno, hagáis Virgen Santa que pueda
alcanzar la eterna ventura de ser digno siervo vuestro. Amén.

NOVENA JORNADA

Por fin, Madre gloriosa, llegó el ansiado momento en que diste a luz al niño más
hermoso, sabio y apacible, cuya sola presencia el establo embelleció. Casto Patriarca que,
hallándote a sus pies, celebráis en el empíreo con los Hosannas de ángeles, arcángeles y
querubines y en todo el orbe cristiano y con el júbilo de millones de fieles que le adoran y
cantan “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”, y aun
las bestias se acercan lentamente a dar calor con su aliento al desnudo cuerpecito de nuestro
Redentor. Suena la aurora del cristianismo, la luz divina que ensalza al débil y oprimido,
igualando al rico con el mendigo. ¡Oh María!, por este feliz momento en que recibiste el
homenaje de los humildes, te pedimos con la misma humildad que nos ayudéis con la voluntad
de tu Divino Hijo. Amén.




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Libro de otras Oraciones:
NOVENA DE LA GRACIA A S. FRANCISCO JAVIER (4-12 marzo)

¡Apóstol lleno de caridad, S.Francisco Javier! Adoro contigo humildemente a la divina
Majestad, y le doy gracias por los singulares dones que te concedió en vida y por la gloria de
que ya gozas.

Te suplico con todo el afecto de mi alma me concedas por tu poderosa intercesión la
gracia de vivir y morir santamente.

Te pido también la gracia que te solicito en esta novena y si lo que pido no conviene
para la salud de mi alma ruego me alcances lo que para ello fuere más conveniente amén.
(aquí se pide la gracia espiritual o temporal que se desea).

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación
y milagros de San Francisco Javier!; concédenos que, pues veneramos la gloria de sus
insignes merecimientos, imitemos también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.




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Libro de otras Oraciones:
NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Día Primero

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy, tráeme la humanidad entera, especialmente
a los pecadores y sumérgelos en el océano de mi Misericordia. Así endulzarás la amargura que
tengo por la pérdida de las almas.

Oh Misericordioso Jesús, cuyas principales prerrogativas son la Misericordia y el
Perdón, no mires nuestros pecados sino la esperanza que tenemos en tu infinita bondad;
tómanos bajo la protección de tu Misericordioso Corazón a todos y no rechaces a ninguno. Te
lo rogamos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo, en la unidad de la Santísima e
inescrutable Trinidad. Y tú, OH Padre Eterno, mira con los ojos de tu Misericordia a toda la
humanidad y, sobre todo, a los pobres hijos tuyos, cuya única esperanza es el Corazón
Misericordioso de tu Hijo y Señor Nuestro, Jesucristo. Por los méritos de su dolorosa Pasión,
derrama sobre nosotros tu misericordia, a fin de que glorifiquemos por todos los siglos tu
bondad y tu omnipotencia. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

Día Segundo

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme las almas de los sacerdotes y
religiosos y sumérgelos en mi insondable Misericordia.

Fueron ellos los que me dieron fuerza para soportar mi Dolorosa Pasión. Por medio de
ellos, como a través de canales, mi Misericordia fluye sobre la humanidad.

OH misericordioso Jesús, fuente de todo bien, acrecienta la gracia en las almas de los
sacerdotes y religiosos, a fin de que puedan cumplir con decoro y con frutos sus deberes en tu
viña. Haz que ellos con la palabra y con el ejemplo conduzcan a todos los hombres a honrar a
tu Divina Misericordia.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con ojos de misericordia las filas de aquellos que trabajan
en tu viña, las almas de los sacerdotes, de los religiosos y religiosas que son objeto de la
predilección especial de tu Hijo y Señor Nuestro, Jesucristo. Protégelos con la fuerza de tu
bendición y concédeles tu luz, de manera que llenos de celo guíen a los fieles por el camino de
la salvación y les transmitan tu Misericordia.

Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DIA TERCERO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios

que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme todas las almas fieles y piadosas;
sumérgelas en el océano de mi Misericordia. Ellas me han consolado a lo largo de la vía del
Calvario; ellas fueron una gota de consuelo, en medio de un océano de amarguras.

OH Misericordioso Jesús, que derramas sobre todos los hombres copiosas gracias que
proceden del tesoro de la Divina Misericordia, acoge a todos los fieles cristianos bajo la
protección de tu Corazón misericordioso y no rechaces a ninguno. Te lo rogamos por el Amor
que te une con el Padre y el Espíritu Santo en la unidad de la santa e inescrutable Trinidad.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con los ojos de tu Misericordia las almas de los fieles y,
por la dolorosa Pasión de tu Hijo, dales tu bendición sosteniéndolos con tu constante
protección. Haz que no pierdan jamás tu amor y el tesoro de la santa fe, sino que exalten tu
Divina Misericordia, juntamente con el ejército de Ángeles y Santos. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DÍA CUARTO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme a los que no creen en mí y a los que
no me conocen todavía. En mi amarga Pasión he pensado también en ellos y su futuro fervor

consolaba mi Corazón. Sumérgelos ahora en el océano de mi Misericordia. OH misericordioso
Jesús, que eres la luz del mundo, acoge bajo la protección de tu Corazón Misericordioso las
almas de los paganos y de los infieles que todavía no te conocen. Haz que un rayo de tu gracia
los ilumine, para que con nosotros, también ellos exalten las maravillas de tu Misericordia por
toda la eternidad.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con ojos de misericordia las almas de los paganos e
infieles que no conocen aún el Corazón misericordioso de tu Hijo y Señor Nuestro, Jesucristo.
Ilumínalas con la luz. del santo Evangelio, a fin que comprendan la felicidad que es amarte y
exaltar tu Misericordia por toda la eternidad. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DIA QUINTO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme las almas de los hermanos
separados y sumérgelas en el océano de mi Misericordia. Son aquellas que en mi amarga
agonía desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Pero a medida que se
reincorporan a ella, sanan mis heridas, y de este modo sirven de bálsamo a mi Pasión.

OH misericordioso Jesús, que eres la misma bondad y no rehusas tu luz a quien
confiando en ti la implora; toma, bajo la protección de tu misericordioso Corazón, las almas de
los herejes y cismáticos, dales la luz de tu gracia a fin de que se incorporen al seno de la santa
Iglesia para que junto con nosotros exalten tu liberal Misericordia por toda la eternidad.

Eterno Padre, mira con ojos de Misericordia las almas de aquellos que están lejos de la
verdadera fe y viven en el error, obstinándose en sus errores. No mires, Señor, su malicia;
recuerda el amor de tu Hijo y su dolorosa Pasión, en el cual con tanto fervor te pedía: Que
sean todos una sola cosa… (Juan, 17, 12). Haz que estas almas vuelvan pronto a la santa
Unidad, para que juntamente con nosotros glorifiquen tu Misericordia por los siglos de los
siglos.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DIA SEXTO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme las almas de los niños y de los
mansos y humildes como ellos; sumérgelos en mi Misericordia. Se asemejan a mi Corazón y
ellas son las que me dieron fuerza en mi dolorosa agonía. Las he visto entonces como ángeles
terrestres, velando junto a mis altares. Sobre ellas derramo los ríos de mis gracias, porque sólo
el alma humilde es capaz de recibir mi gracia. Honro a las almas humildes con mi
Confianza.OH misericordioso Jesús, tú que me has dicho: aprended de Mí, que soy manso y
humilde de corazón, acoge bajo la protección de tu misericordioso Corazón las almas de los
niños, y de aquellos que, hechos mansos y humildes, se asemejan a ellos. Florezcan ante el
Padre Celestial como flores perfumadas que alegren el cielo. Haz que estas almas
permanezcan firmes en tu Corazón y exalten tu Misericordia por toda la eternidad.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a los niños y a las almas mansas
y humildes que son más semejantes a tu amado Hijo y que con el perfume de sus virtudes

alegran tu trono. Te rogamos, por el gozo que ellas te dan, les concedas tu bendición,
extendiéndola al mundo entero, para así poder exaltar tu Misericordia por toda la eternidad.
Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DIA SÉPTIMO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme las almas que honran y glorifican de
manera particular mi Misericordia. Estas almas participan de los sufrimientos de mi Pasión y
penetran más profundamente en mi Espíritu. Ellas son vivo reflejo de mi Corazón
Misericordioso. En la eternidad estas almas brillarán con un resplandor particular y ninguna de
ellas irá al infierno. Cada una tendrá mi asistencia en la hora de la muerte.

OH Jesús misericordioso, tu Corazón lleno de compasión es el mismo Amor. Acoge
bajo la protección de tu misericordioso Corazón a las almas que se han dedicado
particularmente a la adoración de la Divina Misericordia, exaltando sus grandezas. Asiste a las
almas que toman todas sus fuerzas de la gracia divina, y que unidas a ti, en el dolor y en la
prueba quieren llevar sobre sus débiles hombros el enorme peso del mal que ha afligido a la
humanidad entera. Concédeles el don de la perseverancia, de la fortaleza y de la paciencia.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con ojos de misericordia las almas de aquellos que con
especial celo la adoran, y que, con palabras y obras, te glorifican e imitan siendo
misericordiosos con sus pobres hermanos; te rogamos concedas a estas almas, que, llenas de
esperanza recurren a ti, la inmensa gracia de tu Misericordia, según tu promesa de

protegerlos en todas partes como tu propia gloria, siempre y especialmente en la hora de la

muerte. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DIA OCTAVO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme las almas que se encuentran en el
Purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi Misericordia, para que los torrentes de mi Sangre
alivien sus sufrimientos. Todas estas pobres almas están en mi Corazón mientras satisfacen a
la Justicia Divina. Vosotros tenéis la posibilidad de llevar a ellas un alivio. Saca todas las
indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas por ellas. ¡OH! si vosotros conocieas sus
tormentos, no dejaras de ofrecer a ellas la limosna de vuestras oraciones y de pagar sus
deudas que tienen con mi Justicia.OH misericordioso Jesús, que has dicho: Sed
misericordiosos como lo es mi Padre que está en los cielos; toma bajo la protección de tu
Corazón misericordioso a las almas del Purgatorio. Que los torrentes de Sangre y Agua que
brotaron de tu Corazón misericordioso apaguen las llamas del Purgatorio, a fin de que también
allí sea alabada la infinita potencia de tu Misericordia.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las pobres almas del
Purgatorio; por la dolorosa Pasión de Jesucristo nuestro Salvador y por la amargura que en
aquellas horas llenó su Sagrado Corazón demuestra tu Misericordia con aquellos que están
sujetos a tu justa cólera. Te rogamos mires a estas almas sólo a través de las llagas de tu
amado Hijo y Señor nuestro, Jesucristo, cuya Misericordia sobrepuja a la Justicia. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro
enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.

DIA NOVENO

ORACIÓN PREPARATORIA PARA CADA DÍA

¡Señor, Dios, Padre Todopoderoso! por medio del Corazón Inmaculado de María, yo te
ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado, abrasado por el fuego del Espíritu Santo, con las
alabanzas que te tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que el mismo
Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu majestad, mi acción de gracias por los beneficios
que tu mano derrama, mi petición del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer
siempre tu santa voluntad, y mi expiación por todos mis pecados, negligencias y omisiones. No
mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio infinito de lo que te ofrezco: tu mismo Hijo
abrasado por el fuego del Espíritu Santo, y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado
Corazón de María. Amén.

PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR: Hoy tráeme las almas tibias y sumérgelas en el
océano de mi Misericordia. Estas almas hieren más dolorosamente mi Corazón. En el Jardín de
los Olivos, éstas me inspiraron la más grande repugnancia y me arrancaron este lamento:
¡Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya! (Lc.
22,24). Para ellas la última tabla de salvación es recurrir a mi Misericordia.

OH misericordioso Jesús, que eres la Bondad misma, acoge bajo la protección de tu
Corazón misericordioso a todas las almas tibias, que, semejantes a cadáveres en putrefacción,
te llenaron de horrores en Getsemaní. Derrite el hielo de estas almas con el fuego de tu puro
Amor, para que puedan ellas exaltar tu Misericordia por toda la eternidad.

Y tú, OH Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia las almas tibias, que en
Getsemaní arrancaron al piadoso Corazón de tu Hijo el doloroso lamento: Pase de mí este
cáliz. Por la amarga Pasión de tu muy amado Hijo y Señor nuestro, Jesucristo, y por su
agonía en la Cruz, te rogamos las inflames con nuevo celo por tu gloria; derrama en sus
corazones el verdadero amor, para que, haciendo obras de misericordia aquí en la tierra,
puedan exaltar tu Divina Misericordia por toda la eternidad. Amén.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO

Oh Jesús misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son
inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras, me consagro

enteramente a TI, para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor, que brotaron de tu
Corazón traspasado en la Cruz. Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de
misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y
asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.

Mas, tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo
espero de tu Misericordia. Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu
Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza en ella, pueda ensalzarla por toda la
eternidad. Amén.




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Libro de otras Oraciones:
NOVENA DE LA CONFIANZA AL NIÑO DIVINO

Niño amable mi vida.
Consuelo de los cristianos.
La gracia que necesito.
Pongo en tus benditas manos.
Padre nuestro …
Tú que sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.
Dios te salve María …
Y aunque tu amor no merezco
No recurriré a ti en vano
Pues eres Hijo de Dios
Y auxilio de los cristianos
Gloria al Padre …
Acuérdate oh Niño Santo
que jamás se oyó decir
que alguno te haya implorado
Sin tu auxilio recibir
Por eso con fe y confianza
Humilde y arrepentido
Lleno de amor y esperanza
Este favor yo te pido.
(dígase la gracia que se desea alcanzar)




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