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Oraciones destacadas

ORO
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  5. Al Sacratísimo Corazón de Jesús y San Judas Tadeo. - 11 respuestas
  6. SAN JUDAS TADEO - 10 respuestas
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Libro de otras Oraciones:
NOVENA A SAN MARTÍN DE PORRES

¡Oh San Martín, Padre mío, atiéndeme! En mis penas y tribulaciones, consuélame. En
mis peligros y adversidades, defiéndeme. En mis tristezas y tentaciones, protégeme. En mis
dolencias y enfermedades, socórreme. Dame la salud si me conviene, y líbrame de cualquier
mal de alma y cuerpo. Amén.

(Pídase la gracia que se desea alcanzar)

PADRENUESTRO, AVEMARÍA, GLORIA

¡Oh benigno y compasivo Padre mío, óyeme! En las angustias de mi pobreza,
confórtame. En los quebrantos de mi infortunio, sálvame. En mis agobios y desalientos,
ampárame… Ahora y siempre, con tu ejemplo, enséñame a tomar cada día mi cruz y
alcánzame la gracia divina y la gloria del cielo. Amén.




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Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

¡Oh Santa Familia de Nazaret!;
enséñanos el recogimiento, la interioridad;
danos la disposición de escuchar
las buenas inspiraciones
y las palabras de los verdaderos maestros;
enséñanos la necesidad del trabajo,
de su preparación, del estudio, de la vida interior personal,
de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto;
enséñanos lo que es la familia,
su comunión de amor, su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.
Haznos predicadores con el ejemplo
de lo que Tú quisiste que fuera la familia. Amén




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Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A MARIA QUE DESATA NUDOS

Santa María, llena de la Presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con
toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus
confusiones.

Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades y, con toda sencillez y paciencia,
nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas.

Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones orden y haces más claros los
lazos que nos unen con el Señor.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Tú que con corazón materno desatas los
nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos recibas en tus manos y que nos libres
de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.

Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora nuestra,
y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y
error , lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos
servirle siempre en nuestros hermanos. Amén

VIRGEN MARIA ,MADRE QUE

DESATAS LAS CADENAS

DE NUESTROS VICIOS

¡DESATA LOS NUDOS QUE

NOS ESCLAVIZAN Y QUE

NO NOS DEJAN VOLAR LIBRES HACIA DIOS¡




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Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO

Miradme, OH mi amado y buen Jesús,
postrado en vuestra santísima presencia;
os ruego con el mayor fervor
imprimáis en mi corazón
vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad,
verdadero dolor de mis pecados
y propósito firmísimo de enmendarme;
mientras que yo,
con el mayor amor y compasión de que soy capaz,
voy considerando vuestras cinco llagas
teniendo presente aquello que dijo de Vos,
OH Dios mío,
el Santo Profeta David:
Han taladrado mis manos y mis pies
y se pueden contar todos mis huesos.




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Libro de otras Oraciones:
OFRENDA AL AMOR MISERICORDIOSO

Es una oración que agrada mucho a Dios. La primera versión es la que enseñó el
Ángel a los Pastorcillos de Fátima. Las otras dos son otras formas, también conocidas,
de hacer este acto. La tercera es especialmente indicada para decirla en la Elevación de
la Misa.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os ofrezco el preciosísimo Cuerpo,
Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en
reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido.

Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de
María, os pido la conversión de los pecadores. Padre Santo, por el Corazón Inmaculado de
María, os ofrezco a Jesús, vuestro Hijo muy amado, y me ofrezco a mí mismo, en El, por El y
con El, a todas sus intenciones, y en nombre de todas las criaturas.

Padre Santo, por medio del Corazón Doloroso de María, os ofrezco mi alma en el altar,
junto con la de vuestro Hijo muy amado, pidiéndoos que, junto a la mía, veáis a todas las almas
que habitan la tierra, y que, por el sacrificio de vuestro Hijo, tengáis compasión de los hombres.

¡Misericordia, oh Padre! ¡No se agote vuestra paciencia y, por el amor de las almas que
os aman, sostened vuestra ira!

Esta Ofrenda es una manifestación de la devoción al Amor Misericordioso, un tema de
la espiritualidad de nuestro tiempo. El Papa Juan Pablo II ha dicho:

“Desde el comienzo de mi ministerio en la sede de Pedro, considero este mensaje del
Amor Misericordioso como mi tema particular. La Providencia me lo ha asignado en la situación
contemporánea del hombre, de la Iglesia y del mundo.”

Algunas manifestaciones de esta devoción son: la fiesta de la Misericordia (el domingo
después de Pascua de Resurrección), la novena, el cuadro de Jesús Misericordioso, el Rosario
de la Misericordia y la hora de la misericordia.




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