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······· Pide Oraciones ·······

Libro de otras Oraciones:
NO ME MUEVE

No me mueve, mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera

que aunque no hubiera cielo yo te amara

y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera
pues aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.




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Libro de otras Oraciones:
NADA TE TURBE

NADA TE TURBE,
NADA TE ESPANTE.

TODO SE PASA
DIOS NO SE MUDA.

LA PACIENCIA
TODO LO ALCANZA.

QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA,
SOLO DIOS BASTA.

Santa Teresa de Jesús




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Libro de otras Oraciones:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU FAZ, Y SEREMOS SALVOS

Que la devoción a la Santa Faz,
grabando en nuestro corazón la
imagen de un Dios que sufre, nos
prepare maravillosamente para
contemplar un día la incomparable
belleza de esta Santa Faz convertida
en irradiación de luz y de gloria.

Mons. FREPPEL




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Libro de otras Oraciones:
MODO DE CONFESARSE

Después de haberte examinado en la presencia de Dios y una vez arrodillado en el
confesionario dirás:
1. Ave María Purísima. (En algunos lugares se añade: Bendígame, Padre, porque he pecado.)
Te santiguas.
2. A continuación puedes decir las palabras que le dijo San Pedro a Jesús: Señor, Tú lo sabes
todo, Tú sabes que te amo.
3. Luego debes decir el tiempo que hace que no te confiesas, y, a continuación, todos los
pecados que hayas recordado en el examen de conciencia. Procura que tu confesión sea clara,
breve, completa y muy sincera. Jamás calles algún pecado por vergüenza o por temor: debes
confiar siempre en la misericordia de Dios, que es tu Padre y te quiere perdonar.
4. El sacerdote te dará luego algunos consejos que te ayudarán a ser mejor y te impondrá la
penitencia. Antes de recibir la absolución puedes manifestar tu arrepentimiento con algunas
palabras de contrición (por ejemplo: Señor Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí que soy
pecador).
5. Luego, escucha con atención y arrepentimiento las palabras de la absolución del sacerdote,
contestando al final: Amén.
6. Después de confesar debes cumplir la penitencia que te haya impuesto el sacerdote. Es
conveniente que lo hagas lo antes posible especialmente si debes rezar algunas oraciones
para evitar que se te olvide.
ORACIÓN PARA DESPUÉS DE HABER CONFESADO
Después de haberte confesado no dejes nunca de darle gracias al Señor por haberte
perdonado de nuevo. Es un detalle de cariño de un buen hijo para con su Padre.
Te doy gracias, Dios mío, por haberme perdonado mis pecados y recibido de nuevo en tu
amistad. Te pido, por los méritos de tu Hijo Jesucristo y de su Madre Santísima, la Virgen María
y de todos los Santos, suplas con tu piedad y misericordia cuanto por mi miseria haya faltado a
esta confesión de suficiente contrición, pureza e integridad. Por el mismo Jesucristo Nuestro
Señor. Amén.




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Libro de otras Oraciones:
MES AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

ORACIÓN PREPARATORIA:
Dios mío, me postro ante tu soberana presencia; yo te adoro en unión de tu Santísimo Hijo y
deseo unir mi corazón al suyo, para ofreceros una oración pura y agradable a tus divinos ojos.
Y Ti, Virgen Santísima, Ángel de mi guarda y Santos de mi devoción, interceded por mí, a fin
de que pueda meditar las excelencias del amor de Cristo. Amén.
DEPRECACIONES
¡0h preciosa Herida, abierta en el Sagrado Corazón para dar paso a las llamas de su inmenso
amor!
Haced que el incendio de la caridad purifique nuestros corazones de la inmundicia del pecado.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
¡Oh Corona de espinas que atormentaste al Corazón Sagrado con las puntas crueles de
nuestros pecados!
Alcanzadnos un santo y sincero remordimiento de nuestras culpas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
¡Oh Cruz plantada en el Corazón de Cristo, árbol frondoso alimentado por la sangre divina,
signo de tu ardiente deseo de ser crucificado!
Concedednos una entera resignación a los designios de la Providencia.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.




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