Portada
······· Pide Oraciones ·······

Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A SANTA TERESA DE JESÚS

Santa Teresa de Jesús, tú que, inspirada por el Espíritu Santo, enseñaste a la Iglesia el
camino de la perfección, haz que tu doctrina y ejemplo nos sirva de ferviente alimento
espiritual y nos inflame en el deseo de una vida de verdadera santidad.

Que tu ardiente vida de amor a Dios, de contemplación y austeridad, nos enseñe a
nosotros a buscar la intimidad con el Señor por una generosa ofrenda de nuestras vidas.

De modo que lleguemos a desprendernos de todo aquello que nos impide vivir la
plenitud del amor como tú lo viviste en el Carmelo y a lo largo de tus trabajos y fundaciones de
los “palomarcitos de la Virgen”.

Amén.




  Quiero recibir nuevas respuestas sobre éste tema por email



  

Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A SANTA LUCÍA

Santa Lucía, Virgen mártir de Siracusa, venimos a ti para suplicarte nos alcances de
Jesús Nuestro Señor, a quien tanto amaste y por ser fiel a su amor sufriste el martirio, la
fortaleza en vivir nuestra fe y en la práctica de nuestra vida cristiana.
Fuiste una joven fuerte que no claudicaste ante la tortura de tus verdugos, ayúdanos a
no ser débiles y frágiles ante las tentaciones que nos presenta el mundo, sino valientes y
audaces para superarlas.
Y como patrona y abogada de la luz cuida, te pedimos, la visión de nuestros ojos y que
jamás la ceguera nos llegue al corazón.
Amén.




  Quiero recibir nuevas respuestas sobre éste tema por email



  

Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A S. MIGUEL ARCÁNGEL

Arcángel San Miguel,
defiéndenos en la lucha,
sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio.
Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio;
y tú, Príncipe de la milicia celestial,
arroja con el poder divino, a Satanás
y a los otros espíritus malvados,
que andan por el mundo tratando de perder las almas.

Amén




  Quiero recibir nuevas respuestas sobre éste tema por email



  

Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A SAN CRISTÓBAL

A ti acudimos, San Cristóbal,
para que nos acompañes a los largo de la vida
y nos alcances poder llegar al fin de cada día
con salud bienestar y gracia de Dios.
Tú llevaste sobre tus hombros al Niño Jesús
que así quiso premiarte por tus servicios ofrecidos
a todos quienes te pedían ayuda en el camino.
Ya que eres abogado de los que están en camino,
y especialmente de los conductores,
rogamos tu intercesión par que nos asistas en el viaje
y nos obtengas del Señor, el bien de regresar
felices y agradecidos a nuestros hogares.
Amén.




  Quiero recibir nuevas respuestas sobre éste tema por email



  

Libro de otras Oraciones:
ORACIÓN A MARIA, MADRE DE LA COMPASIÓN

Señor Dios de ternura y de piedad que para revelarnos la misericordia del Padre nos
has enviado a tu Hijo Jesús, que por nuestro amor se ofreció sobre el altar de la cruz para
obtener el perdón de nuestros pecados y la salvación del mundo.

En el Calvario hizo entrega a San Juan de su Madre. Al pie de la cruz, ella acogió el
testamento de amor de su Hijo y recibió como hijos a todos los hombres nacidos a la vida
divina por la muerte de Cristo, convirtiéndose en Madre de misericordia y de compasión.

Santa María vuelve a nosotros tu mirada llena de misericordia y enséñanos la
verdadera confianza y obediencia de la fe. Concédenos creer con todas nuestras fuerzas en el
poder del amor misericordioso del Padre revelado en Jesús y de ofrecernos a este amor en la
Eucaristía cotidiana para que nos convirtamos en ofrenda eterna a la gloria de Dios.

Como sostuviste la oración de los Apóstoles en el Cenáculo, pide para nosotros en el
nombre de tu Hijo Jesús, la efusión del Espíritu Santo. Que él suscite nuestra oración de
misericordia, nos conceda el don de oración y nos enseñe a vivir cada instante en la fidelidad y
obediencia a su inspiración.

María, Madre de compasión, tu Hijo nos ha llamado a continuar tu obra de curación y
compasión a todos los que sufren, especialmente a los que no conocen el amor del Padre; haz
de nosotros testigos de su amor misericordioso y concédenos consolar los cuerpos y los
corazones afligidos para que todos los hombres descubran las señales del Reino de Dios y su
presencia en medio de nosotros. Amén.




  Quiero recibir nuevas respuestas sobre éste tema por email